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Islas Feroe
Compuestas por 18 islas en el corazón de la Corriente del Golfo en el Atlántico Norte, las Islas Feroe son un poco conocido archipiélago situado al noroeste de Escocia y a mitad de camino entre Islandia y Noruega.
Con una población en gran medida descendiente de los colonos vikingos del siglo IX, las islas han sido políticamente conectadas a Dinamarca desde el siglo XIV y ahora disfrutan de un alto grado de autogobierno.
Ofreciendo una amplia diversidad de impresionantes paisajes, una gran cantidad de actividades, una activa escena musical, vibrantes festivales y una arquitectura local de estilo vikingo, las Islas Feroe son el destino ideal para los aficionados a las islas.
A lo largo de la costa de los pacíficos fiordos se encuentran las ciudades y pueblos, que brillan en varios espléndidos colores contra la franja de verdes pastos cultivados en torno a ellos. Encima se erigen altas montañas, con verdes laderas, impresionantes cascadas y oscuros riscos.
Con un clima marítimo muy variable, mientras en un momento brilla el sol, a los pocos minutos se desencadena una terrible tormenta, que se va de forma tan intempestiva como llegó. Cabe destacar que el aire es siempre fresco y limpio, sin importar cuál sea la temporada.
Su nombre, Islas Feroe, significa "Islas de las Ovejas” Islandia, Dinamarca, Noruega o las islas Shetland, en Escocia. También se consiguen vuelos baratos desde Londres, Aberdeen y Suecia.
Para sacar el máximo provecho a tu visita la mejor época para ir es entre mayo y septiembre. No hay que olvidar que las Islas Feroe forman parte de las "tierras del sol de medianoche", y en junio o julio casi no tienen horas de oscuridad.
En verano se organizan muchos festivales en todas las islas. Los principales atractivos de todos ellos son las ferias, eventos deportivos y bailes. También se llevan a cabo regatas en embarcaciones tradicionales, que marcan el punto culminante de las festividades.
Allí el Faroés, la lengua de las Islas Feroe, es el idioma nacional, aunque cada “bygd” (población) tiene un dialecto distintivo, con sus raíces en el viejo Norse de los vikingos.
Por ello las lenguas nórdicas son fácilmente comprensibles para la mayoría de los isleños. También el inglés es ampliamente hablado, especialmente entre los jóvenes.
La cultura gastronómica de las islas no está plenamente desarrollada. En una sociedad aislada con un duro clima y una desafiante naturaleza, la base de su alimentación fueron las ovejas de los campos, las aves de las montañas, y los peces y las ballenas del mar.
Si bien los platos tradicionales como el cordero asado con patatas, la ballena en salsa de ciruelas y los frailecillos rellenos aún aparecen en algunos menús, un joven chef Tórshavn sugiere bacalao con semillas de calabaza y espárragos en salsa de cítricos.
Ahora pensarás: con todo ese viento frío y solitario e imponente océano, ¿por qué querrías pasar unas vacaciones en este lugar remoto? La respuesta tal vez sea por su amistosa gente y cálida cultura local.
O tal vez porque ha sido elegido el mejor destino turístico insular por los expertos del National Geographic, superando a las Islas Azores, Hawai y las Bermudas, obteniendo una alta calificación en materias como preservación de la naturaleza, arquitectura histórica y orgullo local.
Las actividades allí son muy variadas: desde disfrutar de la impresionante vista panorámica de las escarpadas montañas y los innumerables fiordos y cascadas, hasta recorrer los distintos pueblos con sus casas de techo de pasto, iglesias medievales y viejas granjas de ovejas.
Este es también el paraíso para los observadores de aves, los pescadores – especialmente los amantes de los salmones y truchas - y de los aficionados al senderismo y al montañismo.
Aquellos que deseen descubrir los secretos que se esconden debajo de estas agitadas aguas, podrán embarcase en una exótica aventura submarina que muy pocos en el mundo han tenido la oportunidad de experimentar.
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